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Mostrando entradas de noviembre, 2018

DESALIENTO.

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                DESALIENTO. Me mortifica el silencio no elegido, me humilla, me lastima, me deja sin aliento, fantasmas que remueven mi alma hasta rasgarla, y aquellos pensamientos más propios del infierno... No hay nada que me aterre de forma más amarga que me envuelva la noche empapada en silencio, con el único eco de mi propia conciencia, y el desgarro más cruel de mis propios deseos... Y quemarme al gritar con el alma en la mano, y clamar en voz alta todos mis sentimientos mas ni siquiera el eco de mi propia palabra, devolverme mi llanto enjugado en lamento. Y caer el silencio... Y entre tanta derrota, y tanto agotamiento, levantar la mirada, como rezando al cielo, y sentir que una estrella, que me habita por dentro se abre, me emociona, y mata mis silencios...   ¡ Enmudece la vida, ante tal sentimiento !...

INVIERNO.

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                      INVIERNO. La ventana abierta, sentir el frío seco de la calle, la dureza del tiempo, su daño, sentir congelarse el rostro y lejos de cerrar, asomar la cabeza por la reja. Sentir necesidad de sufrimiento... Quizá sea la forma física de afrontar otro mal mayor, quizá una forma amable de autodefensa de tener entretenida la mente, evitando así pensar en el verdadero frío... En el helador; en el del mordisco tatuado en las entrañas, en aquel que te obliga a escribir con trazo fuerte, que se ensaña, desdibuja, mientras aprietas los dientes, y te rebelas en vano... Ese frío que provoca un vacío permanente en el estómago que no hay nutriente posible que lo calme,   que se jacta de tu debilidad consciente de las muchas limitaciones impuestas, mundanas, pero igualmente crueles; ese que te hace pequeño en tan solo un instante, con el que te acuestas y te levantas sin importar el tiempo tra...

RENACIMIENTO.

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                                                                                  RENACIMIENTO. Remolino interno que nos acompaña, que ejerce de juez sentenciando pecados dolosos de culpas y miedos; inocente juego que tanto nos daña y condena a vivir como auténticos reos. La mala conciencia basada en costumbres, cadenas ficticias que todos tenemos, pavor a lo dicho, a lo imaginado, y mientras la vida corre sin aliento. ¡Principios de siempre que se van pudriendo!... Sientes que tu dicha se ha echado la siesta, sientes que se escapa lo mejor del tiempo, sabes que delante tienes ese alma que es tu luz, tu ser; tu renacimiento, mas dejas que flote y no la haces tuya por la soga propia de tu pensamiento. Prefiero ser reo condenado a muerte, y log...

EL TIEMPO.

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              EL TIEMPO. Duele el tiempo, cuando vuela, cuando seca la garganta y pasa efímero, altanero ante nosotros. Soberbio y erguido nos observa y recuerda ¡cuán insignificantes somos!... Duele especialmente en aquellas ocasiones en las que logra humillarnos ganándonos la batalla del recuerdo, consiguiendo borrar de nuestra mente aquellos rostros, que un día fueron nuestros, tan nuestros... Duele, duele hondo... En ocasiones me dirijo a él firmemente, y en un halo de osadía, le recito ocho versos, siempre ocho, siempre los mismos, siempre éstos: No te tengo rencor, ese es tu cometido, como el del sol, la luz; como el mío, la vida; no te tengo rencor, porque tú eres suspiro y yo soy la razón de toda tu mentira... No recapacitará, lo sé,  cada palabra caerá en el más profundo vacío; pero a veces, solo a veces, a mí me sirve de terapia.

LA CUENTA ATRÁS.

LA CUENTA ATRÁS . No termino de acostumbrarme. Han pasado ya diez largos años y siempre que se aproxima este día, me invade el mismo nerviosismo adolescente, juguetón y a la vez algo travieso, casi eléctrico, que me crea una impaciencia inexplicable, me revitaliza y ayuda a afrontar la cuenta atrás de un nuevo año. Ayer estuve entretenida, primero fueron pasos, pasos firmes, pasos ligeros, tambaleantes, algunos casi imperceptibles, ¡esos eran mis favoritos!, si pudiera, iría siempre detrás de aquellos pasos, ahora sé que ellos son la huella correcta. Después fue el sonido del agua, imaginé que caía limpia, abundante, cálida, casi bendita... A continuación, comencé a sentir los miles de aromas entrelazados que parecían disputarse el predominio, ignorando que cada uno de ellos por separado, resultaba igual de necesario. Los olores, pensé, qué importantes son los olores, especialmente aquellos que nos acompañaron en nuestra infancia; la mía estuvo marcada por un lilo, que...