Si la vida me concediera la posibilidad de volver a una edad deseada, le daría las gracias, pero rechazaría su propuesta. Así, como no volvería al pasado, por buenos momentos que hayan existido, tampoco elegiría la posibilidad de una vez muerta volver a transitar por este mundo... No me gustaría reencarnar de nuevo; necesito volar por el Cielo y que mi misión terrenal termine aquí. Hasta entonces; deseo exprimir la vida, no dejarme nada por hacer ni decir. Mientras el tiempo me lo permita, no pienso dejar de querer mucho, de aprender, de reír, de bañarme en el mar, de disfrutar de sus atardeceres, de brindar con la luna, de bailar con las estrellas, de besar, abrazar, sentir, leer y plasmar todo ello en millones de versos escritos desde el alma... Dejar un buen ejemplo de amor y valores a mi hija, es mi propósito de vida... Y en cuanto a la conexión espiritual que me invadió el alma sin pedir permiso, anulando cualquier posible atisbo de voluntad, la dejo en manos de Dios....