Eres la luz de mi alma, eres limpieza de espíritu, eres la sangre que corre este cuerpo envejecido y que lo nutre de amor colmándolo de sentido... Eres la piel que acaricio, la esencia de mis suspiros, eres la estrella que guía nuestras almas al unísono... Son tus manos, mi consuelo, tu corazón, mi destino, tu sonrisa, el sustento que abriga cualquier hastío... ¡ Te quiero, hija; te quiero! ¡Te quiero siempre conmigo!...