SUSURROS ...
Dos personas se conocen virtualmente por casualidad en el año 2014.
Once años después, siguen sin haber hablado nunca por teléfono, sin mensajearse prácticamente, habiéndose visto únicamente a través de fotos y sin saber casi nada la una de la otra.No se han mirado a los ojos, no se han escuchado, no se han olido, no se han abrazado.
Una de esas personas escribe, y es tanta la necesidad de desahogo que crea un blog; el blog tiene 218 entradas, de las cuales aproximadamente 210 son dedicadas a esa otra persona a la que apenas conoce...
Alguien que genera en el alma de otro, todo ese sentir, en las mencionadas circunstancias, tiene que ser alguien muy especial...
Durante todos estos años han intentado olvidarse. Se han despedido mil veces, se han bloqueado otras mil... Y nunca lo han conseguido...
No son dos locos, son personas centradas, racionales, con sus vidas hechas, ninguno vibraba en carencia afectiva.
Y sin embargo; desde hace once años se piensan y se anhelan todos los días, a todas horas, de un modo irracional.
Les llevó tiempo entender que tuvieran que buscar razones sobrenaturales para poner nombre a lo que les estaba sucediendo. Ninguno estaba acostumbrado a este tipo de lógica. Pero es que en este caso, lo humano no se sostenía, la voluntad no tenía cabida, ni el entendimiento, ni el tiempo, ni la distancia, ni nada propio del plano terrenal en el que se iba desarrollando su historia...
Por eso, tuvieron que abrirse a la posibilidad de que esto a lo que no eran capaces de ponerle nombre, pudiera ser una conexión que estuviera fuera de todo lo conocido hasta el momento, algo así como una conexión eterna de almas...
El día en el que la foto de él, llegó al teléfono de ella; ella no reconoció su cuerpo, pero inconscientemente sí reconoció su alma.
A él, le pasó lo mismo, aunque quizá siga sin ser consciente, o quizá si lo sea y prefiera silenciarlo- cosa que sería muy normal- porque esto abruma...
Nadie sabe de futuros, ni de espacios donde acomodar una conexión así. Quizá todo sea demasiado puro como para poderse desarrollar en un mundo como este. Quizá los años sigan pasando y el tiempo les dé alguna respuesta comprensible. Quizá el amor sea más fuerte que el miedo y terminen viendo atardeceres juntos, en silencio, a la orilla del mar...
Quizá...
Pero hay una certeza: Lo que sea que sea eso que están experimentando, no es de este mundo...
Y mientras llegan nuevas primaveras, nuevos veranos, otros otoños y más inviernos, ellos caminan como pueden, adaptándose a la vida al son que marca el destino; los dos siempre sostenidos por una misma alma que les susurra al oído... Qué algún día serán Cielo! 💫...

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