Conozco cada línea de tu rostro, cada rasgo, cada hoyuelo, y todo esto sin haberte visto... Imagino cada gesto, como si te conociera; porque sin haberte vivido ya te vivo... Cuando amanezco te busco, pongo bien grande tu foto, te doy los buenos días y te hablo, siendo esa mi primera sonrisa... En la noche, bien avanzada la madrugada vuelvo a rescatarte, y de la misma manera te doy un beso y me sumerjo en el sueño con el anhelo de encontrarte en él, siendo esa mi última sonrisa... Y entre medias, estás presente en mi ser porque tú no estás, tú... ¡Eres! Eres y soy soy, eres y seremos; porque ya fuimos... Y porque la eternidad es solo nuestra!...